Cuántas veces no hemos escuchado a una persona decir: “Tengo una gran idea para abrir mi propio negocio”. “Es una idea que no puede fallar”. “La gente va a amar mi producto, es maravilloso”. Sin embargo, ¿Puede una idea de negocio tener éxito sin una oportunidad de negocio? La respuesta es no.

Uno de cada diez emprendimientos está destinado a fracasar a los tres años. ¿Por qué?

Porque sus fundadores tienen solo una idea y no toman en cuenta las circunstancias internas y externas que definen una oportunidad de negocios. Una idea es solo eso, algo en nuestras cabezas. En cambio, una oportunidad de negocio tiene fundamentos reales sobre los que se apoyará esa idea.

La diferencia entre estos dos conceptos es inmensa y comprender que lo que los emprendedores necesitan es una oportunidad de negocio será fundamental para que un emprendimiento tenga futuro o no.

¿Qué es una oportunidad de negocio?

Una oportunidad de negocio es un grupo de circunstancias, internas y externas, que se alienan en un momento dado para que exista esa oportunidad.

Las circunstancias internas dependen del emprendedor y constan de lo siguiente: Experiencia, equipo de trabajo, contactos y acceso a dinero.

Solo deben emprender si tienen experiencia en el campo de negocio en el cual quieren incursionar. Además, deben contar con un buen equipo de trabajo, sin importar si son tres o diez personas. Las empresas no están constituidas de ideas o cosas; están formadas por personas, por eso deben buscar a los mejores. Tengan contactos que los conecten con otras personas relevantes para sus empresas, como proveedores o colegas en otras empresas. Por último, el dinero es fundamental ya que es el facilitador de muchas cosas, como pagarse un salario o comprar equipos.

Cuando estos cuatro aspectos están agrupados en un mismo momento, lograrán la mitad de lo que se necesita para tener una oportunidad de negocio. La otra mitad está conformada por las circunstancias externas que están definidas por el problema a solucionar, el UPS (Unique Selling Proposition) de la empresa y el timing.

Para definir las circunstancias externas de una oportunidad de negocio, deben responderse a tres preguntas:

1.- ¿Qué problema estoy solucionando?

Lo importante no es el producto o solución que tengan en mente. Lo realmente importante es saber cuál es el dolor de las personas, qué les preocupa, qué necesitan. Por ejemplo, Henry Ford entendió que aunque existían automóviles, éstos eran inaccesibles a la gente común. Las personas querían carros, pero no podrían pagarlos. Teniendo claro el problema, decidió solucionarlo. Al inventar un proceso de producción en la fabricación de los carros disminuyó de forma considerable su precio y así nació el Modelo T. Ford entendió el problema y le dio solución. No fue al revés.

Como emprendedores, deben comprender el problema, enamorarse del problema e idear formas novedosas de solucionarlo.

2.- ¿Mi solución tiene un UPS o Propuesta Única de Ventas?:

Si somos iguales a los demás productos, las personas se decidirán por el que sea más barato. Esto no sucederá si tienen un UPS definido desde el primer momento. El UPS es el diferenciador de sus marcas, es lo que los hará diferentes ante su audiencia.

La marca de zapatos Toms tiene un UPS con mucho valor “One for One”. Por cada par de zapatos que vendan, donarán otro a personas de bajos recursos. Ese UPS les da un valor diferenciador ante sus clientes, quienes no dudan en comprar sus zapatos para sumarse a la causa. Hay zapatos más baratos, o más bonitos, pero el mensaje de Toms es claro y por eso son los preferidos de mucha gente.

3.- ¿Estoy lanzando mi negocio en el timing correcto?

Bill Gross, speaker en TED y dueño de una firma de inversión ha analizado el porqué del éxito o fracaso de 200 empresas que han pasado por su firma. En su estudio ha descubierto factores determinantes en el desempeño de esas empresas como lo innovadora que sea la idea, el equipo de trabajo o si tienen el modelo de negocio correcto. Aunque todo esto es importante, Gross afirma que la principal causa para el éxito o fracaso de una empresa es el timing. Si la solución es innovadora tiene a la gente ideal y está en el modelo correcto, pero sale al mercado en el momento incorrecto, fracasará.

Vamos a verlo con un ejemplo. Hace algunos años, lanzar un carro con wifi era una gran idea ya que las personas querían estar conectadas a Internet en todo momento, pero no existían los smartphones y el Internet inalámbrico estaba solo disponible en la casa o la oficina. Hoy en día, lanzar un auto con esa característica y venderla como lo más novedoso está fuera de timing, ya que los teléfonos inteligentes tienen un hotspot integrado.

SmartBeemo es el claro ejemplo del timing equivocado. Al principio queríamos hacer tecnología predictiva para redes sociales. Estábamos enamorados de nuestro software y olvidamos cuál era la necesidad de nuestra audiencia. Queríamos que la gente en Latinoamérica posteara mejor en redes sociales, cuando los latinoamericanos ni siquiera sabían qué postear ni por qué era importante hacerlo. Al estar demasiado adelantados en tiempo, esa primera versión de smartBeemo fracasó. Luego entendimos que lo que la gente quería era aprender de Social Media, así que nos convertimos en una empresa de educación online.

Cuando estas tres circunstancias externas se alinean en un mismo momento y se agrupan con las circunstancias internas, tendrán una oportunidad de negocio.

No se enfoquen en una idea. Enfóquense en la oportunidad de negocio que les permitirá pensar después en una gran idea o solución para sus clientes.

Antes de aventurarse a lanzar un emprendimiento, identifiquen sus circunstancias internas, que en realidad son muy sencillas de reconocer, y alinéenlas con las circunstancias externas. Si no logran establecer cuáles son, háganse las tres preguntas fundamentales: ¿Qué problema estoy solucionando?, ¿Mi solución tiene USP? y ¿Es el timig correcto?

Cuando las circunstancias internas y las externas vayan en una misma dirección, encontrarán su oportunidad de negocio.